Está claro que el mundo es un pañuelo. O más bien, visto lo visto, un cleanex usado y arrugado perdido en el fondo del bolsillo de alguna jubilada con amagos de demencia senil.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
(a la espera de una máquina del tiempo que nos permita viajar a bachillerato para meternos una paliza)
No hay comentarios:
Publicar un comentario