Ya no puedes autocompadecerte. Ya no puedes regodearte en tu sufrimiento eterno. Ya no puedes estar solo porque te he visto y te he tocado. Ya no tienes excusa para estar triste. Esta es tu maldición.
¿No es terrible?
(a la espera de una máquina del tiempo que nos permita viajar a bachillerato para meternos una paliza)
No hay comentarios:
Publicar un comentario