"Somos la causa de nuestro propio sufrimiento"(ya no pienso cantar más jotas)
(a la espera de una máquina del tiempo que nos permita viajar a bachillerato para meternos una paliza)

En muy pocas ocasiones se había visto obligada a ser completamente realista y esta vez la situación le cogió por sorpresa. Duele... ¿verdad? Le daba la sensación de que había hecho el idiota recorriendo todo Madrid en busca de un mapache de peluche y por primera vez admitía que estaba cansada de tantas historias sin sentido. Había dado de repente con una serie de emociones tan fuertes que incluso le hacían echar de menos días irreales en los que se creía fría y calculadora. Y justo cuando consideró que ya no podría estar más agotada empezó a comprender de verdad las letras de su querido Quique González.